Soy de la esquina, nena ...
En el ápice de mi anodina existencia, añoré con los huevos entre los premolares que en mi vida pasasen cosas. Y hoy pasan. Pasan de caño, pasan de uva y pasa de todo. La garcha es que Fortuna jamás se priva de girar su rueda en sentido anti Sr. Dikano tras haber entregado 2 o 3 alegrías de corrido.
En un principio estaba que me ardía el Perú de la alegría al enterarme que el Facha Martel está laburando como presentador y maestro de ceremonias ... en un circo! Noticias como estas hay que acompañarlas con un Frances Farmer will have her revenge en Seattle, de Nirvana, a todo permanganato de sodio e inhalando éter hasta que Martínez de Hoz pida falta envido en el juego de la oca.
Más luego, tuve un par de días PIPA PIPA. Descubría la alegría del primer mundo: hacer cosas felices durante los días de semana. Así que, de la nada, agarro mis bártulos y me voy al campo de deportes de la universidad y ... qué hago? Me juego un voléi con los sátrapas estos alemanes. Al grito de "Siebsen - Dreiundzwansig ... y en esta te dejo el orto mocho, marrano culo lleno de leche", saco, juego al beach voley toda la tarde (hasta que los partidos de la Eurocopa comienzan, que es cuando he de abandonar la arena) y me hago una permanente en el pelo pectoral de tanta dulzura.
Pero, como siempre, la depresión se alinea concordante con Fortuna y me deja irascible, lloroso, vacío, desesperanzado. Irse a vivir a otro ispa es para jamelgos desalmados. Es más heavy que un González Catán 3 am sin Kevlar.
No obstante, me repongo. A los ponchazos, como puedo, con la ayuda de mi sra y de Héctor Pérez Pícaro - el trebol de la buena suerte -, que vive en un cuartito que le preparamos en el ático y nos lava los platos cuando esa artritis galopante e inhumano que tanto lo azota se lo permita. Y decidimos tomarnos un GUACHI GUAU descanso, porque la "city" está tipo que re re parda con nosotros y onda que nos re re estresa. Asi que le levanto el dedo del medio a Fortuna y se lo champo hasta el intestinto delgado, de la mano de un: - Pero tomá, puta! NOS VAMOS DE LUNA DE MIEL A MENORCA ... y que te den por culo, jo'er!". Uno a cero!
Aunque, oh, hete aquí que Ingmar Bergman en su traje negro tipo Séptimo Sello, viene y se lleva al papá de mi querido amigo Holario. Casi 24 años de amistad y no puedo estar ahí para darle un abrazo. Llanto descomunal. Cuando el vaso se llena, hasta guachos pulentísimos como yo, te largan un lagrimón con olor ajo. Fortuna equilibra el marcador: uno a uno.
No obstante, me repongo. A los ponchazos, como puedo, con la ayuda de mi sra y del General Eisenhower - que les dió a estos ñatos de acá para que tengan, para que guarden y para que caguen polvo derrotista por los próximos 100 años -. Porque huevo pongo, vieja. Eso no me lo pueden negar.
Y entre la alegría del espetate honeymoonista ... llega otra furibunda contra de Fortuna. Tres contra el arquero. Y esta guacha que me prepara un desayuno con Musli, tostaditas con quesito, late machiatto y un emilio de mi vieja diciéndome que tiene leucemia. Dos - uno abajo. Tengo que sacar al arquero y meter al galgo Dezotti y que sea lo que dios quiera. Vomito todo y me voy a correr porque sino mato a algo o alguien. Incluído Ody, el perrito ese adorable que siempre acompaña a Garfield.
Ay, si no fuese por mi querido amigo el Sensei y mi querido amigo Holario, aun en su tristeza, ... hoy estaría quizás nuevamente sumido en un irreductible frenesí de download pornográfico-infantil 24x7.
Y después está el fútbol, que cuando las papas queman, uno o dos partidos de emotivo desenlace, te ponen más o menos la estantería en orden. Grité el gol de Flancia contra los Piratas como si fuera el fin del mundo. Ya que menciono "fin del mundo": fuí a ver The day after tomorrow ... Hollywood se iergue y retoma su mejor fúlbol, calzándome un Fisting en el opi desde mitad de cancha. Después, el match entre República Checa y el chocolatín masticable Holanda fue ... de lo más emocionante desde Argentina - Brasil en el '90. Y hoy me cagué de gusto viendo a los aburríiiiiiiidos, aburríiiiiiiiiiiiiiiiiidos alemanotes comerse un wurstchen por el ano en pantalla gigante en un bar en el que excepto alguna que otra comprensile puteada contra Bernd Schneider - el peor futbolísta que jamás haya vestido una casaca internacional -, se podía escuchar el ruido de una aguja cayendo el piso. Un panorama desolador. Casi no podía contener la alegría.
Me estoy yendo. Juro que necesito las vacaciones. Mi adorable esposa también. Les dejé, manga de trolos ingratos, un último post en Uncool Oniric Behaviours. No sean sopilotes: vayan y mimen mi difunto blog.
Amigos: los quiero mucho (al ritmo de "Soy de la esquina", de Jugate Conmigo - gracias Fede -).




