No digas Sí, di Ouí, Dodó
Resulta que si te tomás un avión en el petit "cuchi-cuchi" dulcedeleche aeropuerto de Dortmund, con toda esta catarata gay de "uy, que te meto bomba ... uy, que te hago un ataque terrorista y te ardo bien el nabo", vienen los tipos, maricones viejos del minuto cero, y te hacen un "frisking" - o el viejo y querido "cacheo y palpada por la fuerza" que la Bonaerense aplica con ese tino "brutal" que la Federal siempre quiere imitar pero que jamás logra igualar ... y ... y ... me perdí. Perdí el hilo, amigos. La cosa es que estos maricones, blandos, europeos te garchan en los aeropuertos. Cero palpada: handballing hardcore del viejo. Fisting en el mejor de los casos. O puppeteering para cierto sectores del duhaldismo que andan en cosas raras.
Entonces, tras haber sido brutalmente violado, no una sido dos veces (REPITO: los tipos no te palpan de armas ... te palpan de cálculos renales ... y en el nombre de la seguridad, los muy rosas!), abordamos nuestro discreto avión Easyjet de 0 euros. Un Arabá. No se si se acuerdan, no se si han llegado a conocerlo, pero si alguno de ustedes tiene parientes en la mesopotamia argentina, de seguro habrá volado con esta ilustre aerolínea, capitana intelectual del término "sandía voladora" o "tin-can de la esperanza". Y así, recagados mal, despegamos, viajamos y aterrizamos ilesos. Esto incluye CERO VÓMITOS, de esos que Easyjet induce adrede mediante la estratégica colocación de estractos de orina de gato sulfatado bajo ciertos asientos, los cuales pretenden no otra cosa sino la loable tarea de alertar y entrenar al pasajero para el profundo olor a pis que corona la ciudad de destino. Esto se explicará más adelante al yo enterarme que para usar un baño público tenés que gatillar un 40 ctvs y bancarte a la negra, perdón: - adorable mujer de color - patalearte el orto con su cara de culo tallada a fuego y la mirada de "conchudo de mierda, vos y tus abuelos nos deben 17 mil millones de toneladas de algodón!". Lógico ... la gente va y te mea el capot del auto antes que meterse en uno de estos, sorprendentemente limpios, antros de impunidad racial.
Y me debo estar alemanizando (mátenme ... mátenme), porque pispeo el aeropuerto y siento que pusimos pies en una república bananera: hay "cierta" suciedad, un "cierto" desorden y "algunos" detalles que podrían ser optimizados en detrimento del pasajero pero en beneficio de una sobrecogedora productividad. Y no, no estamos en Algeria, ni en una Guyana ni en colonia alguna, no ? estamos en un lugar NORMAL. Y a mí, claramente, me comienza a fallar porque me estoy acostumbrando a la eficiencia subnormal de los teutones.
Et, ouí ... Parí[s], mes amis: lo primero que noté mientras íbamos del aeropuerto a la ciudad, es el ESCALOFRIANTE PARECIDO CON BUENOS AIRES. Casi se me cae un lagrimón - no kidding, vatos -. Es como si esa zona coqueto-copada de Santa Fé abajo, en el centro, con todos sus edificios antiguos, comercios, corredores arbolados y plaza/s copada/s se multiplicase exponencialmente y cubriese toda la ciudad. El parecido se extiende a las baldozas, los grises de la ciudad, los balconeos, el alumbrado público, los autos, el ancho de las veredas y otro montón de detalles. Lógico, luego entendería que este parecido se extiende no solo en cantidad sino también en calidad. Acá no encontrás un barrio del orto, un San Justo, un Liners. Es todo un gran uppercut en la ingle del mal gusto. París, c'est tres belle. París es LA CIUDAD. Le pasa el trapo a todo lo que he conocido, incluído el magnético pináculo de la maldad/idiotez americana, Nueva Shorka. Así mismo, muy superior a Berlín, por donde se lo mire. Por donde se lo mire!
La primera noche salimos, cenamos riquísimo (bien podrían haberme puesto un SORETE en el plato que igualmente ... estamos en París: todo tiene clase, todo es bongustista! Pero no, una masa posta) en una restaurancito/bistró (mesita en la calle, como corresponde) y salimos a perdernos en la ciudad durante la madrugada. Y el hados nos llevó hasta Sacre Cour ("Sagrado Corazón", sacre blé, belé, croté que ne parelepá le francé). Una puta nórdica tras dos años de abstinencia. El punto más alto de la ciudad, extracto de bohemia, rancho relaxo no solo en las apariencias sino en el espíritu y en la filosofía de los pepinos esos, tirados frente a la catedral, tocando la guitarra y tomando pernod un domingo a las 2 am. Seguro que la mitad de ellos tenían que laburar al día siguiente, pero acá la gente es Normal y opta por Vivir la Vida y no enroscarse tanto. Y nos abordan dos zorros viejos de pintores y nos pintan un retrato en 5 minutos y nos chafachufan 10 mangos. Kati no compró el suyo porque a la obra "le fataba realismo" ... sí, es alemana. Jean Pierre quedó con el ego hecho mierda.
Y hoy le rompimos bien el ano al keniata aquel que ganó la maratón de los mil millón kilómetros en las olimpíadas de Tenerife '33. Largamos mi cumpleaños (fue mi cumpleaños, che! ... si no mandaste emilio, cortá acá la lectura y andá a lavarte la con cham pú) con un Torre Eiffel; seguido de depresión galopante por una hora en una coqueta plaza bajo la torre (gracias por la muesca, pero a no preocuparse, ya estoy en terapia de nuevo y medicado hasta los huevos ... WHEEEEEEEE!); seguido de Escuela Militar, Hotel des Invalides (con la respectiva tumba de Napoléon, y acá quiero hacer mención a algo que me llamó mucho la atención: acá el enano es un héroe nacional. No es un conquistador, responsable de millones de muertes, psicótico y saqueador de tesoros, no, no ... Ni una palabra de todo eso. Con lo bueno, sí, empapelan la ciudad. Es como decir que Hitler - salvando las evidentes distancias en la dimensión destructiva, porque Napoleón no tenía misiles de larga distancia - reforzó la economía de la nación, promovió la cultura alemana y borró de plano el desempleo ... cosa que "podría" ser interpretada por los escépticos y los violentos de siempre como una lectura en exceso subjetiva de los hechos); seguido de COQUETO almuerzo en un restaurancito al pie del Ayrton Sena; seguido del Louvre (estar parado ante la famosa Gioconda es como estar parado ante ... ante ... ante ... Héber Ludueña ... sobrio. Me tiré un pedo y me fui. Posta, con olor.); seguido de Place de la Concorde (donde se muestra orgulloso el obelisco "traído" y jamás "afanado" de Egipto); seguido del Gran Palacio; seguido de una remojada de pieses brutal en una fuente de agua helada y con latente peligro de electrocución; seguido de Arco del Triunfo; seguido de paseo turístico en bote en el Sena durante una hora; seguido de Crepe salado + Crepe dulce; seguido de vuelta al hotelito en el "Metró". Por cierto, nuestro hotelito está en la zona roja. Estamos archi, ultra, mega rodeados de putas, cafishos, pederastas, curanderos, pick-pockets e inmigrantes que redefinen el concepto de ilegalidad. Es como "parar con lo' muchacho'" en una casa de burlesque todas las tardes.
Bien, todo esto lo hicimos a pie. Así que estamos del orto mal. Un fuego en los pies[es] que no se puede creer. Datos de color resultaron las twinkle-twinkle lucecitas de la torre eiffel que se encienden en loOoOoca intermitencia al caer la tarde (la tarde "cae" acá a las 9:30 pm); el pésimo, pésimo, pésimo trato que nos dieron los franceses (me informa telefónicamente mi "contacto en francia", que si acá hablás inglés te tratan medio como el recto ... y mi sra e eu resultamos frecuentemente víctimas de comentarios como yankees gou jóum, cosa que no, no me llena de ningún tipo de orgullo ... preferiría hablar quichua). Así que nos trataron todos bien como el ojete.
"Do ai nou? Do ai nou? Bat of cougs ai nou! It is mai bísnis to nou! Bging mi di ais of di Ógacle and meibi ... i uil giv iu bac iog séigviog".
Me informan también que el Merovingio, como era de esperarse, no resulto muy gracioso que digamos en Francia.
Morgen: Notre Dame, Bastilla, Peep-show y pic-nic con los farfolocos.
Au revoir.
Y nos juntamos nomás con los Farfolocos. Y vamos a uno de esos lugares caté que, y cito "a algunos parisinos les lleva 10, 15 años, una vida encontrar". Y me ofrecen un totín fino ... y io que no le tomo ese. Y me miran raro.
- ¿?
- No, boludo, en serio ... yo no tomo vino.
- ... pero ... pero ... Pero eso No Puede Ser.
- ... bueeeh
- es que ... es que ... no entiendo (buscando desesperadamente la mirada piadosa de algún borrachín amigo).
- Te dije por teléfono que no tomaba vino.
- Pero ... pero ... Obvio: PENSÉ QUE ERA UNA BROMA.
Lógico, yo comprendo, alguna vez también supe ser hombre. Y me traen el paté. "Le" paté. Y io voy y no le como ese de nuevo porque le tiene el animalito muerto adentro, vi'tes. Y la situación se torna ... digamos, sudorípara.
Y resulta que uno le tiene el pelo azul, otro le conoce al Augusto (me consta porque sabe certificar su patadurez futbolística con precisión, inclusive a 12 mil kms de distancia) y la otra le es psicóloga como mi Katarina.

Y le viene un chino re zarpado en té de pelo púbico y nos ofrece un cortaplumas de colores, y le decimos que no, que mercí mucho pero que el cortaplumas de colores que se lo vaya a vender a los Incas. Y pela lapicera con luces. Y que no, chino loco, que no le queremo' ese, vi'tes. Y pela cajita de herramientas con forma de autito monono. Y la cosa comienza a tener un tono sabor graciosa de cola. Y ante la negativa saca una "bola disco de colores portátil" de la bolsa y se larga un bailongo house-club54 que ni te cuento. Y el famoso goleador peruano David BIZARRO dice presente. Y pela un ventiladorito portátil con fotito de Hello Kitty y Amigos y como estos hijos de puta me habían hecho sudar la gota gorda por mis peculiares hábitos para con la consumición, le voy y le compro ese. 3 euros. Los ratas estos me decían: - no, no ... dormiste ... qué 3 euros? Dale 25 centavos! Un euro a lo sumo y vas a ver como agarra -. Zorros. Pichuqis Mendizábales. Como se ve que no han tenido jamás que ir a vender afeitadoras eléctricas a la estación de tren de Moreno, como quien suscribe ... arduo trabajador, que hizo esa en serio. Ah, sí ... las pilas del aparatejo: HUATAI ... calidát de renombre en algún lado tenía que haber.

Y la cosa deambula entre un blanco de pavita y el hundimiento del General Belgrano, porque el chino está IN THA ZONE! y no para de pelar pelotudeces de su gran bolsa de residuos santaclósesca. Y nos llueve un todo por dos pesos, una batería de pelotudeces Koreanas de lo más divertidas y enfermas: relósses, vinchitas, el turbante de Nemen a control remoto y el prepucio de Andrea del Boca con botonitos. Un plato. Pero un plato a lo café fashion. Y el chino seguía pelando gadgets del once como poseído, berserk. Peló de todo menos pasaporte, lógico. Hubiésemos ahorrado una situación de lo más dantesca con apenas amagar un "quieto, merde! ... Migraciones!".
Y tras pulenta recomendación Farfafolocosa, nos vamos hacia no se que zona porque Kati quería tirarse en un bar a ver alguna banda tocar jazz. ¿? Y le vamos. Y la banda era como una especie de Michael Jackson en batería y bifes de hígado, Kimberly Drummond en contrabajo y trompas de falopio secas, Howard Dean en guitarra y chancletas y Héctor Pérez Picaro, el trébol de la buena suerte, en flautita y estupro. Me cagué bien, pero bien, de la risa. Me clavé un Jack Daniels, que me recordó mucho aquellas felices tardes de playstation, marihuana y jack daniels en lo de Hila, me tiré mil pedos y me fui. La banda no se merecía menos que eso. Posiblemente deba consultar un otorrinolaringólogo tras semejante flagelación auditivo-intelectual.
Y París ... ahhhhhhhhhh, París. París es LA CIUDAD. No quiero vivir en ningún otro lado que no sea París. Le estoy metiendo una presión Hannibal Lecteriana a mi sra para que comience a "aplicar" en París, pero me dice que el francés no le da ni en pedo. No podría importarme menos. Después de esto, hasta Berlín parece un Puente La Noria envuelto en celofán y listo para combustionar por excesivo olor a pedo.
Amigos ... qué lindo París, qué lindo!!!!!!!!!!!



