Bismarck und Perón
Monday, January 31, 2005

Lo que no te posteo

Como a mí me pasa que escribo, pero que no le posteo porque ... porque no sé, entonces agarro, voy y le posteo de una buena vez por todas.

Servite una buena cucharada de nada, queride;

Señores;

Retomando el asunto nuclear de nuestra última comunicación: el mono Tiko al final sí fue a comparecer frente al juez Edmundo Riviero, por el caso de las ya infames salchichas adulteradas, que tanto tiene en vilo al país todo y, en especial, al departamento de bromatología de la universidad de Sri Lanka Facultad Corso Gomez (con las manos limpias, Néstor ... ¡Limpias!) .

Habiendo subsanado la falta de información precisada en la anteriormente mencionada misiva, me adentro en los sinsaborizados confines del YO, del Ío, del Eu o del Ich.

Ich weiss noch nicht wo, wer oder wie, aber es ist ganz klar warum ... diese monos relojeriles aus den orto;
Yo.

Tras los lauros conseguidos por la mega fusión billonaria entre las compañías A y B (que aun permanecen en el anonimato por una cuestión que Dow Jones prefiere no precisar) y haberme posicionado como un alfil con aliento a éxito y calefón en la industria cinematográfica del pescado y acompañado también por la abundancia patacónica en mi cuenta de caudales Tab Torres , decidí arrastrar a la bruja a un lugar mejor: Frankfurt am Main. Un lugar donde los niños pueden jugar alegres en la coqueta Plaza Francia local sin miedo a que negro alguno venga y les zampe de prepo una capoeira en el marote y los deje todos epilépticos, tirados en el suelo con la mirada perdida ... medio avizorando sus propios sesos en el pavimento y medio anhelando una garrapiñada de almendra calientiiiiiita, calientita que el hippie de Piero, ni lerdo ni perezoso, vende a dos manos. Ni que mencionar las salchichas; las famosas Frankfurters salen como disparadas por un tubo halógeno de precisión tripartita. Y acá si no te clavás un bratwurst cada 48hrs, no sos hombre. Como quien suscribe, porque la procedencia cuanto menos dudosa de esos indeceables tubitos de animalito muerto y grasa para camiones me despierta una cierta aprehensión que deviene rápidamente en una halitosis peligrosísima para el matrimonio amatorio.

Tras haber zurcado valeroso el aburrido mar de los bienes raíces en esta ultra-anacronista sociedad de la torpeza y la (h?)osquedad, su solícito Niño Aventura va y le encuentra un loft precioso y a excelente precio en el medio del down town del orto Francfortino. Al grito de ¡Cáguense, zorros dormilones!, el tipo cierra el negocio con el agente inmobiliario (que gracias a Dios era polaco, porque acá los locales no te laburan ni a reglamento [y algún opa, gracioso, dirá que esta es la sociedad ideal para éste, su Niño Aventura ... ¡Resiento tales comentarios cegeteístas!]) y deja a medio millón de pelotudos viviendo en unas casuchas cuadradas, aburridas, lejos de todo y ... ¡sin chimenea! ¡Sí! El Niño Aventura y su amante extranjera le tienen un hogar a leña que hace que los Menen se pongan pomada en el orrrrrto de los celos.

Muchos hubiesen tendido malintencionadas sospechas sobre la servilidad de quien suscribe para con la mudanza ¡Las orejas les crezcan como a Álvaro Alsogaray, ruines tunantes del tercer mundo, apartamento H! . Tras haberme cerciorado de que no hubiesen fallas en el embalaje llevado a cabo por mi sra. (porque embalar no es para hombres ... por ahí empaquetar un whiskey para un amigo en una caja de zapatos, como para no caer con las manos vacías a bar-mitzvah alguno, pero no embalar muebles y otras chucherías menores, no), el sufrido Niño Aventura aprende en cuestión de 500 metros como manejar una camionella del tamaño de dos (2) Traffic juntas (o de tres [3] Fiat Unos, si se quiere) y la lleva sana y salva hasta la casa de turno, y con la miserable ayuda de ciertos amigos alemanes subalimentados ... sube y baja los cuatro (sí... 4) fucking pisos por las escaleras (en Alemania hay tantos ascensores como en la Patagonia pistas de despegue para formidables cohetes que nos llevarán de allí a Japón en meras dos horitas de mierda) hasta llenar la combi. Destruido por las impericias del arduo trabajo manual a las cuales estas urbanas manos hijoúnicoescas ... ¿se detiene acaso el Niño Aventura a descansar o a por un mugroso refrigerio? No. El tipo va y maneja el monstruoso aparato motorizado a velocidades Manuelitescas los 100 kms que separan la ex casa de la nueva casa. Y como si esto fuera poco, creo ver a Manzano (el mero mero, el de las butt-cheeks de silicona, paseando por Hauptwache y Schillerstrasse ... Buddha quiera que el agónico martirio físico me haya dejado a la buena de fantasmagóricas visiones, nomás).

Y con la ayuda de otro par de amigos locales (más morruditos, gracias a Dios y a la impecable nutrición Bávara), el Niño Aventura se carga al hombro sofás, tvs, sillas, ruminantes y otras boludecitas que no por terminar en itas pesaban menos, y le encara cuatro (4 ... mil) pisos de nuevo. Pero esta vez pa arriba. Misma sensación habrá sentido Héctor Pérez Pícaro cuando, en la cruz y tomando por culo, percibía un dejo de sonrisa en las renuentes agujas del reloj, que parecían martilladas a sus estúpidas e impermeables posiciones en el relóss. ¡¿Can i get an Hallellujah, Fallujah, Lord?!

Mil horas. Mil horas y mil vértebras desplazadas, pero el Niño Aventura finalmente aprendió una lección que todos le querían encuchillar fuera de tiempo: esas huevaditas que uno hace y que son como un interminable escozor en el escroto tienen más valor que las demás. Que la comidita que te prepara mamá y te lleva en la bandeja a tu cuarto para que no pierdas capítulo alguno de Los Sopranos; que la ropita que te lava Delia; que la pornografía descargada con facilidad de la nete sin esposa alguna que te hinche las pelotas; etc. La pomada está en el sufrimiento parece. Y como yo, el Niño Aventura, soy un mártir del yo ... en cualquier momento me Ilumino mal y al igual que el gordo aquel, haragán y comegato de Buddha, que no movió un pelo para laburar en toda su vida, y me terminan adorando millones de chinos. Y por ahí me dejo el afro cual Sei Baba ... y ahí sí que rockeo mal ... ¡nena!

Espero no haber perdido el hilo. Ni la aguja.

Y el post-operatorio: compras, lavarropas, lámpara, adornito y toda la parafernalia matrimonial que hace falta para que el hogar de uno ni huela a huevo ni parezca casa de soltero con bitch adentro. Sí.

En este momento me pinta abrir un paréntesis () para deciros, tíos, que hay ciertas experiencias que he padecido / sufrido / adolecido y que requieren de inmediata atención y pertinente advertencia:

El candidato Manchuriano. En inglés era The Manchurian Candidate, pero puede que a ustedes les haya llegado con un título más acorde con el epicentro del producto: Negro filma esperpento cinematográfico y huye con el botín. Denzel Washington, uno de los actores más malos de Hollywood (lo cual no es poco decir), viene a mi casa, me mete el perro con dos o tres líneas prometedoras y se lleva 7 euros hacia su cuenta privada en el Imperio del Norte (IdN), dejándome a cambio caca de avispa en el lado de canto del matutino Südeutsche Zeitung, que ya de por sí está escrito en un idioma que no me cierra del todo. Así que ... ni para un HBO. ¡Cóño, ni un Telefé! ... ni un Sábados de Superacción, nada, nada. Clamo por un ex-KKK que haga gracia a su profesión.

Tesoro Nacional. En inglés era National Treasure, pero quizás algún alma benedictina y con un dejo de decencia y geometría la haya traducido con la pertinente subjetividad del caso a un más prudente: Hermano Mongólico de Indiana Jones escapa de su jaula en el Rodas y produce indignante pastilla soporífera que pone en jaque a Lexotanil S.A. Nicholas Cage, uno de un menudito puñado de actores peores aun que Denzel Washington, se alquila la trilogía de Indiana Jones y sus indignos millones en el Boston Bank le permiten desecrar el buen nombre del género de Aventuras ... porque sí. Porque le pintó y por que la rayita de coca seguida de crack le cayó más bien agrietona. Alguien que llame a los bomberos y apague el fuego de la decadencia ... ¡las llamas de la inmoralidad!

Bridget Jones, Más allá de la Razón (o algo así ... ¿qué importa?). Si usté tiene novia o esposa o meramente minita que para entregar una media dosis de papo limpito se descalabra con pedidos de la índole: | ne(se)cito compañía para ver idiótica película de mujer" ... vaya. Vaya, nomás. Tómese un café (o preferentemente psicofármacos seguidos de drogas livianas, como marihuana o hash o Tinelli) antes de ir, eso sí. Y puede que hasta la pase bien. A alguien se le prendió un octavo de bombita de 40 wts a la hora de escribir un guioncito simpatiquito con dos o tres gags que invitan a no cuestionar a qué alto precio tocamos una teta. ¿No? Vaya, aguante que no duele, y después pase por caja a cobrar en horas y horas de sexo. Nada de regate: un Bridget Jones II equivale a, cuanto menos, dos polvos y media docena de fa(c)turas. O su equivalente en mandioca paraguaya.

Oceans Twelve: ......................... ¿Qué decir? ¿Se acuerda de los impropierios proferidos ante la más idiótica de las audiencias, la cual aplaudía a rabiar tras finalizado el peor largometraje de todos los tiempos: Misión Imposible 2? Bueno ... el anti-cristo ha atacado de nuevo. De no ser por uno dos gags medio graciositos con Brad "Cortá con el acné, mono, que estás empezando a parecerte a Toti Ciliberto" Pitt y George "soy re re re cool pero no pego una puta película como la gente desde Crepúsculo hasta el Amanecer" Clo(wn)ey, este amorfo aborto pseudo-cinematográfico desbancaría sin mayores inconvenientes al más grande perdedor de todos los tiempos y su mega-gaffe: MI2. No hay trama, no hay lógica, no hay buenos diálogos y los clishés baratos y de mal gusto (como Julia Roberts interpretando a Julia Roberts) afloran con la efervescencia de un Vesubio con gastroenterocolitis. La de Ugis, no cualquiera. Mátense, o entréguense a las garras semi-eréctiles del hombre más feo del mundo: Adrián Menen, antes que adosar este atraco al arte, la decencia y el buen gusto de estos Tunantes Herpéticos ... nuevos ricos de La Horqueta y Beverly Hills, que toman Champagne en chancletas y se humedecen la pelusa del pupo con caviar de beluga. ¡A que os den por culo, esos troncos!

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